Eran las tres de la tarde
Cuando me encontré con tus ojos
eran las tres de la tarde.
Jugueteaba el sol en tu rostro
y el te viento te acariciaba.
Eran las tres de la tarde
cuando se cruzaron tus ojos con los mĂos
Eran las tres de la tarde
cuando me miraste fijamente
y mi alma se derritiĂ³
ante el presentimiento de lo inevitable
Eran las tres de la tarde
cuando me perdà en tu risueño mirar
¡Y eran las tres de la tarde
cuando encontré mi destino !


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