¡Huele a sangre por doquier!
Anoche la muerte llego temprano vestida de incomprensión
y se sentó en la esquina del parque
¡Huele a sangre doquier!
¡Cuidado!
grita la noche desesperadamente
a los condenados por la desgracia,
pero ellos se quedaron sordos
en una noche infernal de tiroteo.
¡Rueda la sangre por doquier!
La muerte hoy con rostro de paramilitar,
mañana con rostro de guerrillero,
camina con los condenados
a excavar las tumbas
de los que van a morir en una noche sin luna.
¡Huele a muerte esta noche!
La luna que no quiso ser testigo de esta masacre,
apagó su luz y se fue a llorar
en una esquina del cielo su impotencia y su tristeza.
¡Hay sangre regada por doquier!
La lluvia se negó a lavar las calles ensangrentadas del pueblo,
solo las lágrimas que corrían por los rostros de las viudas
y los huérfanos de la violencia intentaron formar un río de perdón
que tampoco pudo borrar la sangre inocente derramada.
¡Huele a sangre por doquier!
La muerte volvió de nuevo vestida de venganza
y se sentó en la esquina del parque otra vez!!!



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